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Marta Fresno: "Me gusta sufrir en el campo"

Esta joven vecina descubrió su pasión por el rugby con 16 años. Ahora, con 21, forma parte de la selección española de rugby 7. No hay nada que le guste más que estar en el campo, a pesar de la exigencia y dureza de los partidos. ¿Su sueño? Competir en los Juegos Olímpicos de 2028. Va camino de ello.

 

Marta Fresno, 21 años y boadillana, empezó en el mundo del deporte jugando al baloncesto en el ADC Boadilla. Con 16 años decidió probar el rugby (deporte que practicaba su padre), ¡y se enamoró!

Desde entonces, no se ha separado del balón ovalado y entrena a conciencia en el Club de Rugby Majadahonda. Con su equipo ha subido al pódium en numerosas ocasiones. Han sido campeonas de España Liga Iberdrola 23/24; campeonas Copa Ibérica 2024 y subcampeonas 2022 y 2023; subcampeonas Copa de la Reina 22/23; terceras Copa de la Reina 21/22; y subcampeonas Seven Selecciones autonómicas 2019.

Vive en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) Joaquín Blume de Madrid y desde hace un año está en la selección española de rugby 7, con la que debutó en Dubái en noviembre del año pasado. Hablamos con ella apunto de partir con la selección hacia Vancouver (Canadá), para disputar las HSBC World Rugby Sevens Series.

Antes de nada, ¿qué diferencia el rugby 7 del rugby 15? Lo más evidente es el número de jugadores y el tiempo de juego, pero el campo es el mismo. Luego algunas reglas varían un poco, pero en esencia, es igual.

¿Cómo es tu semana? ¡Muy exigente! Entreno de lunes a sábado, mañana y tarde. Y lo compagino con la carrera de Derecho. Estoy en 3º en la Universidad Complutense, así que además de ir a clase, estudio por la noche.

Tienes muy poco tiempo libre... Sí, solo el domingo, que aprovecho para ir a ver a mi familia a Boadilla.

"Me encantan los valores que tiene el rugby, sobre todo el respeto."

¿Te compensa? Sí, es un deporte muy físico y ¡me encanta el sacrifico y la exigencia que demanda! ¡Me gusta sufrir en el campo [ríe] y saber que estoy jugando con las mejores!

Además, me encantan los valores que tiene el rugby, sobre todo el respeto. Se cuida mucho que los placajes sean limpios y técnicos, no está permitido levantarle la voz al árbitro... ¡E incluso se invita a comer al equipo contrario cuando juegan en tu campo!

¿Cómo es la relación entre vosotras?

Pasamos muchas horas entrenando juntas y la verdad es que nos ayudamos en todo lo que podemos. No solo hay que entrenar duro la parte física. Es muy importante cuidar el lado emocional y mental.

En ese sentido, ¿cómo gestionas la frustración a este nivel de dedicación? Me ayuda que soy bastante positiva. Y, sin duda, el apoyo de las compañeras. De todos modos, no suelo frustrarme en el campo, lo dejo todo fuera. Cuando sales a jugar es necesario tener la mente fría. Después, ya me ocupo de resolver lo que sea.

"No solo hay que entrenar duro la parte física. Es muy importante cuidar el lado emocional y mental"

¿Y qué papel juega la familia? Para mí es el gran apoyo, especialmente mi padre. Además de conocer muy bien este deporte, ha sido entrenador de balonmano, así que sabe cómo ayudarme. A él se lo cuento todo y es el que me impulsa a superar los baches y a seguir adelante.

¿Qué te gustaría hacer en el futuro? La verdad es que tengo muy claro el camino que quiero seguir. Tengo el foco puesto en los Juegos Olímpicos de 2028. ¡Me encantaría competir allí! Y después, como ya habré terminado la carrera y, además, es muy difícil vivir de este deporte, quiero opositar a inspector de Policía.