Boadilla y su historia

Hallazgos en palacio

Los trabajos de restauración en una de las habitaciones del palacio de Boadilla, junto al dormitorio de la Condesa de Chinchón, sacaron a la luz varias joyas escondidas de las que no hemos hablado aquí. Entre ellas, la decoración del techo realizada tras el incendio de 1796 y varias pertenencias ocultas en una puerta en la restauración de 1944, después de la Guerra Civil. ¡El palacio no deja de sorprender!

 

En el año 2021, el Ayuntamiento de Boadilla del Monte encargó la restauración de las pinturas del techo de una habitación de escasos 20 metros cuadrados de la segunda planta del Palacio del infante don Luis, situada junto al denominado dormitorio de la Condesa de Chinchón, hija mayor del infante.

Esta actuación consistió en eliminar una falsa techumbre de escayola que cubría un techo decorado con pinturas figurativas, y que se podía apreciar en una cata realizada hace tiempo. El falso techo de escayola estaba realizado con cañizo y se sostenía en una serie de vigas de madera que incluían un par de molduras doradas con pan de oro y reaprovechadas.

Pinturas figurativas

El primer hallazgo en el transcurso de esta restauración se concreta en que el techo de esta pequeña habitación estaba decorado con una pintura que representa un cielo que cubría la totalidad de la estancia. Superpuesta a esta representación celestial, se había pintado en todo su perímetro una representación arquitectónica, a modo de trampantojo, de una cornisa decorada con casetones que incorporan flores. Esta representación arquitectónica, que pretende dar mayor profundidad a la escena, nos retrotrae a la interesante decoración de yeserías de la capilla del palacio, cuya autoría es del insigne arquitecto Ventura Rodríguez.

Por otra parte, la pared de esta estancia incorpora en su parte superior una moldura en madera noble con una decoración que se concreta en dos líneas paralelas de secuencias de hojas doradas con pan de oro, de idéntica factura que las molduras que enmarcan las ventanas de estas estancias. La realización pictórica de este techo es de gran calidad y su estado de conservación era óptimo.

La cronología de este techo se corresponde con la reforma que se acometió en esta zona del palacio tras los daños sufridos por el incendio de 1796 en la cocina, que se encuentra justo debajo de estas habitaciones. Esta reforma debió acometerse en torno a 1805, cuando el arzobispo de Toledo, Luis María de Borbón y Vallabriga, hijo del Infante don Luis, cedió a su hermana María Teresa, casada con Manuel Godoy, el Condado de Chinchón, el Señorío de Boadilla, y por ende, el palacio de Boadilla.

 
 

Periódico, entradas, lotería…

Un segundo hallazgo también se produjo durante los trabajos en esta estancia. Se eliminó una chapa de madera claveteada de una de las puertas originales de paso, tras la cual se encontraron diferentes capas de papel pintado. Esta chapa de madera presenta en su parte interior una inscripción realizada a lápiz donde se lee “José de Prada. Abril 1944”.

Incorporaba un fragmento del periódico Así es de fecha 12 de abril de 1944. Este periódico llevaba por subtítulo Alfabeto universal de la vida y de la cultura. No se trataba de un diario de noticias al uso, sino más bien de una revista de noticias de actualidad y culturales. Comenzó a publicarse en 1932 y se editaba únicamente los miércoles. Dejó de salir la Guerra Civil y volvió a editarse a partir de abril de 1943.

En este mismo espacio entre la puerta y la chapa de madera aparecieron dos entradas del Gran Teatro de Getafe, en una de las cuales figura escrito a lápiz la fecha de 12 de abril de 1944; y un fragmento de billete de Lotería Nacional de 23 de febrero de 1944.

El testimonio cronológico que nos ofrecen estos hallazgos nos informa de que en abril de 1944, durante las labores de restauración del palacio tras la Guerra Civil llevadas a cabo por la Dirección General de Regiones Devastadas para su adecuación a colegio de niñas huérfanas, se cubrieron los repertorios decorativos de esta habitación. Decoración que tenía difícil encaje con el nuevo uso como aseos que se daría a este espacio.

Fue el carpintero José de Prada quien nos dejó esta cápsula del tiempo, gracias a la cual resulta curioso advertir cómo en 1944, en pleno período de crisis y autarquía económica del franquismo, el carpintero que adaptó esta puerta, muy probablemente residente en la localidad madrileña de Getafe, fue un hombre interesado en la cultura, lector de periódicos instructivos, que estaba al día de la situación internacional, que asistía a las funciones teatrales de su localidad, pero que, como la mayor parte de los españoles, quería salir de la situación económica empobrecida del momento buscando la fortuna en la Lotería Nacional.