Recuerda Jaime Pereira, gerente de esta empresa de reparación y mantenimiento de ordenadores, que “inicialmente nos sumamos a la campaña #quédateencasa y echamos el cierre por responsabilidad hasta que nuestra gestoría nos dijo que, al ser un servicio esencial, no teníamos derecho a ningún tipo de ayuda y tuvimos que volver a abrir”. Así que, extremando las medidas higiénicas, han mantenido su actividad.
En contra de que se podría pensar, se han visto bastante afectados porque “nadie quería deshacerse de sus ordenadores. Solo nos traían aquellos que estaban totalmente muertos”, nos explica.
En la fase 1 esto comenzó a cambiar, “aunque estamos muy lejos todavía de acercarnos a la facturación normal”. De momento, se conforman con poder seguir trabajando las dos personas actualmente en la empresa y recuperar a una tercera después del verano.